1975.

Así es como caminé entre la neblina y un millón de sucios senderos hasta llegar a mi hogar. Soy como un infable perdiendo cada vez más aire, hasta quedar sofocado por mi mismo.
No puedo ir a dormir sabiendo que al amanecer puede que tenga un vacío más grande que al que tengo ahora mismo, y sabiendo que estás a miles de metros para venir a llenarlo con tus abrazos.
Rocas negras y las nubes grises siguen el verano que no puede llevar más que al sol en sus espaldas. La arena a la orilla del mar humedeciendo como todo sentimiento al tocarlo algo que contiene sal.
Y limpie la arena de mis ojos sólo para ver a tu sombra acercarse poco a poco y al final no se ni de donde vino esa sombra ya que el invierno había llegado y las nubes grises llenaban todo el lugar.
Ahora las olas te arrastran, te llevan hacia mi, sin embargo, te encontré en la arena limpiándote con mis sucias manos. 
A la distancia se podía ver un barco, venía por nosotros, nos llevaría a nuestro hogar, dijiste tú, yo te vi y no entendí esa parte ya que yo tenía frente a mis ojos, mi hermoso hogar con una sonrisa más gris que las nubes, pero más hermosa que el verano.  
Algo golpeó el barco, algo hizo que de pronto yo estuviera a 43 metros de profundidad en el mar, y no pude subir, y al final mi hogar se quedó en la superficie.

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