Un papel en tus uñas largas.
Ya te echo terriblemente de menos,
echo de menos el espacio
entre tus párpados
que observaba en las frases incómodas
y evitaba en el incómodo silencio.
Mi carta es de un desconocido, un desconocido
que ya empezaba a amarte, pues con el simple hecho
de haber escrito la primera letra en ese papel cuadriculado
ya dejaba a simple vista que sentía algo por ti.
No sé cómo se encontraban tus manos ese día, talvez
no tan cálidas como ahora, pero definitivamente se
encontraban hermosas.
Y ahí en esas manos, con uñas largas y otras veces cortas y
algunas veces pintadas de algún color, he puesto un gran número
de letras y de palabras, todas ellas saliendo de lo más sincero y puro
de mi alma, a la par de donde te encuentras tú.
Y se que a veces no ejerzo lo que escribo, pero el sentimiento
y la intención siguen ahí.
Amor no dejes que la tormenta reduzca tu velocidad, no dejes que nos separe.
Mi amor, por favor no te vayas todavía.
Vamos a correr por los campos hasta sentir los dos el mismo miedo,
a caernos de los columpios, a prender fuego a nuestros objetos especiales
a jugar juntos bajo el mal tiempo.
Vamos a reivindicar los súper poderes
que perdimos junto a los dientes de leche,
la habilidad para no temer a los problemas
ni sentir pánico al quedarnos encerrados en el sótano
aunque estemos seguros de que allí hay algo.
Y mientras cogemos de las almohadas cada pluma
vamos a alejarnos de los bordes de la cama
para estar más juntos.
Sé que estás triste, mi amor,
pero se pasará,
yo también camino en la oscuridad,
pero dejaré de hacerlo.
Y si pudiera arreglarlo, lo haría, joder,
pero soy menos que un hombre que ayuda
y algunas veces tengo miedo.
Algún día agradecerás a Dios
que me marchara.
Pero estoy seguro de que todo pasará
y la hierba cada vez será más verde.
Me imaginé que te gustaba leer.
No busques los defectos, como yo.
Seguramente te encanta el sol
creo que eres la única.
Ojalá pudiera despertarme en tu almohada
para verte sin maquillaje.
Para decirte que hoy estás preciosa.
Siento que ya conozco tu sonrisa
como si la hubiera visto cuando era niño.
Pero hoy solo frunces el ceño e inflas tus mejías
y tus ojos perfectos parpadean.
Y tienes la piel blanca como mis sábanas
y los brazos llenos de moretones
no siempre llevas el cabello arreglado,
tus pulmones están negros del humo de los automóviles.
Te encanta meterte en discusiones,
sabes tocar la guitarra y dibujas tan perfecto como si
De una fotografía se tratara.
Pero aun así, deja que te diga
que me encanta cómo eres.
Aun así, deja que te diga
que me encanta cómo eres
echo de menos el espacio
entre tus párpados
que observaba en las frases incómodas
y evitaba en el incómodo silencio.
Mi carta es de un desconocido, un desconocido
que ya empezaba a amarte, pues con el simple hecho
de haber escrito la primera letra en ese papel cuadriculado
ya dejaba a simple vista que sentía algo por ti.
No sé cómo se encontraban tus manos ese día, talvez
no tan cálidas como ahora, pero definitivamente se
encontraban hermosas.
Y ahí en esas manos, con uñas largas y otras veces cortas y
algunas veces pintadas de algún color, he puesto un gran número
de letras y de palabras, todas ellas saliendo de lo más sincero y puro
de mi alma, a la par de donde te encuentras tú.
Y se que a veces no ejerzo lo que escribo, pero el sentimiento
y la intención siguen ahí.
Amor no dejes que la tormenta reduzca tu velocidad, no dejes que nos separe.
Mi amor, por favor no te vayas todavía.
Vamos a correr por los campos hasta sentir los dos el mismo miedo,
a caernos de los columpios, a prender fuego a nuestros objetos especiales
a jugar juntos bajo el mal tiempo.
Vamos a reivindicar los súper poderes
que perdimos junto a los dientes de leche,
la habilidad para no temer a los problemas
ni sentir pánico al quedarnos encerrados en el sótano
aunque estemos seguros de que allí hay algo.
Y mientras cogemos de las almohadas cada pluma
vamos a alejarnos de los bordes de la cama
para estar más juntos.
Sé que estás triste, mi amor,
pero se pasará,
yo también camino en la oscuridad,
pero dejaré de hacerlo.
Y si pudiera arreglarlo, lo haría, joder,
pero soy menos que un hombre que ayuda
y algunas veces tengo miedo.
Algún día agradecerás a Dios
que me marchara.
Pero estoy seguro de que todo pasará
y la hierba cada vez será más verde.
Me imaginé que te gustaba leer.
No busques los defectos, como yo.
Seguramente te encanta el sol
creo que eres la única.
Ojalá pudiera despertarme en tu almohada
para verte sin maquillaje.
Para decirte que hoy estás preciosa.
Siento que ya conozco tu sonrisa
como si la hubiera visto cuando era niño.
Pero hoy solo frunces el ceño e inflas tus mejías
y tus ojos perfectos parpadean.
Y tienes la piel blanca como mis sábanas
y los brazos llenos de moretones
no siempre llevas el cabello arreglado,
tus pulmones están negros del humo de los automóviles.
Te encanta meterte en discusiones,
sabes tocar la guitarra y dibujas tan perfecto como si
De una fotografía se tratara.
Pero aun así, deja que te diga
que me encanta cómo eres.
Aun así, deja que te diga
que me encanta cómo eres
Un hombre puede amar desmedidamente,q nunca morirá de amor....la muerte no come cuentos
ResponderEliminarEl sabio de Woodhaven
Es hermoso. Poesía pura, me recordó a una persona mientras lo leía.
ResponderEliminarHermoso, recordé ese amor de juventud..
ResponderEliminarHermoso, recordé ese amor de juventud..
ResponderEliminareres el mejor escritor que he conocido
ResponderEliminarincluso eres mi favorito
Y tu la mejor inspiración para haber logrado ser tu escritor favorito, te amo tanto.
Eliminargracias por inspirarme http://anahiargueta.blogspot.com/ pasa a leerme cuando tengas tiempo
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