Sé que te hice daño.
Un niño encerrado en su habitación tratando de encontrar la luz, mientras cubría su rostro bajo una sábana.
Llora todas las mañanas y sus ojos estaban tan hinchados como el rostro de mamá una noche después que papá destapará botellas de cerveza en su habitación.
Se que te hice daño, no lo negaré, pero gracias a eso lo conociste a él. ¿No merezco un buen beso por ello?
Su globo se escapa como sus sueños cada anochecer.
Su helado de doble bola se deshace más rápido que los dientes de su hermano por el tabaco. ¿Acaso esto es una pesadilla?
Y si la cuerda de mi trompo se enrolla en mi cuello ¿puedo decir que fue un accidente?
No quiero regresar, aunque a veces me gusta estar sólo, puedo ver pornografía en mi habitación sin miedo a que mi mamá me descubra.
Si nos ahogamos en el agua ¿por qué no mori dentro del vientre de mamá?
No quiero crecer, no quiero saber que es la felicidad y que luego se vaya como mi globo lo hizo en el parque aquella tarde.
Tan profundo como triste, enamorada de cada palabra
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